ENTREVISTA
Vinimos
a Montevideo. Mi hermana es la que maneja el auto de
mis padres (yo solo sé conducir motos de baja cilindrada). Todo porque conseguí
una entrevista de trabajo en una empresa extranjera, de esas que tienen
oficinas sobre la Plaza Independencia y mesas de ping pong que los empleados
nunca tienen tiempo de usar. Creo que me fue bien, sonreí detrás del tapabocas y
les dejé mi currículum de cuatro páginas. Me dijeron que ellos se comunican conmigo.
Al salir me encuentro con el Palacio Salvo y con mi hermana, que fuma recostada al
Suzuki Swift. Parece toda una mujer, resuelta y feliz. La semana que viene es su cumpleaños.

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